domingo, 22 de agosto de 2010


En el Trasnocho Cultural

Exposición Hotel-Instalación de Mariela Casal


"…Encuentran en la caligrafía la esencia de las dos"… refiere Chen Guojian profesor de lengua castellana durante muchos años en distintas universidades chinas y gran estudioso de la poesía de su país, al reflexionar sobre el nexo de unión entre la pintura y la poesía, haciéndose aun más posible el acercamiento a la humanidad de la poesía y su contenido transformador, a través del arte de la caligrafía. Entonces en la dinastía Tang en China ((618 d. C. - 907 d. C.), esto se infirió como un elemento caracterizante.
Exaltados en el arte creador desde la belleza infinitamente expresada, durante la dinastía Song (960 d. C. - 1279 d. C.) se adhiere al compendio de majestad artística de la anterior dinastía, la música, para consolidar lo que se denominó como los dos periodos dorados de la tradición poética China.

Mariela Casal, autora de Hotel, poesía-instalación, confiesa con su obra, la capacidad creadora infinita que permite avanzar según los tiempos y modernidad, desde la misma necesidad primaria que procuró el origen de la escritura y desde la misma fuente de belleza estética derivada de la inspiración humana, trasmutada a partir de la naturaleza. Ella dibuja con tinta negra, sobre lencería de lino blanco, grafías que escriben su poesía, con palabras que no se sueltan, tejidas en una sola línea.
Instala su obra, sobre una cama, su cama que ya en si misma incorpora su historia poética desde un colchón mullido de la tierra greda de sus montañas en Turgua, que en la exposición está cubierto por sabanas sublimes.

Ella presenta su poética viva, que desde el pasado jueves 19 de agosto en la sala TAC de Trasnocho Cultural, podemos habitar comprendiendo el contexto desde un video- poesía que declara el origen de esta fascinante expresión, un recorrido que desde el lente de una cámara y los sonidos auténticos de una aventura por el Hotel Humboldt y su hojarasca de ruinas internas que se tocan y que observan desde allí en distintas perspectivas, el pasado y presente de la existencia tácita de una obra arquitectónica que se hospedó en la alteridad infinita del Cerro Ávila caraqueño en el año 1956.

Observando esta obra, desde las ventanas puestas en ruinas del hotel, sentimos la absorción de lejanía, soledad, nostalgia, temor, pero más que nada la reflexión de amor desde lo alto de los susurros, de lo que a mí me parece una especie de misterio ensoñador. Palpamos, una suerte de evidencia de espacios y dimensiones cuánticas, convirtiendo esta instalación en un ritual de amor. “…Catorce pisos Y un pedazo de tus ojos…”

Entonces, la caligrafía y tres artes, poesía, pintura y audiovisual -multimedia, este último un elemento que toma por sorpresa a los notables poetas chinos de las dinastías referidas, se conjugan en la integración de la obra de Casal.

Pero para Mariela, a quien nada posterga, sin duda completará su instalación con sus cantos de HOTEL HOTEL, para no dejar por fuera a la música, porque la composición de esta atípica poeta venezolana (como ya la han definido) es un coctel fulminante de sensaciones transformadoras, todas tan vivas que te dejan como a ella, que inhala y retiene el aire en cada trazo, para contenerse toda en cada poema, o sea sin respiración, renaces en la sala al llegar a esa habitación, POETICA VIVA. HOTEL
Filomena Napolitano Scotti (Mena)

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